8.8.2026.- Adrián López escribe en lecturas.com que el periodista, líder incondicional de la radio, se ha sincerado sobre lo que le hubiera gustado estudiar, para lo que él creía que estaba destnado. A pesar de que después estudiara Periodismo.
arlos Herrera (69 años) puede presumir de ser uno de los comunicadores más importantes de nuestro país. Criticado y querido a partes iguales, el periodista se ha ganado a pulso todo lo que ha conseguido, el éxito del que hoy disfruta. Líder de la radio con su ‘Herrera en COPE’, el exmarido de Mariló Montero, además, no solo goza de ser una de las voces más escuchadas, sino de tener una de las familias más medíáticas y queridas por los españoles. Casado en segundas nupcias con Pepa Gea, el de Almería, no puede estar más orgulloso de todo lo que ha recorrido.
Investido doctor Honoris Causa por la Universidad Europea en 2021, Carlos Herrera se licenció en Medicina, pero nunca llegó a ejercer. Desde muy pequeño, los medios de comunicación le llamaron mucho la atención y en 1977 dio el salto a Radio Sevilla. Una oportunidad que no desaprovechó porque desde ahí jamás paró de colaborar y presentar diferentes formatos en varias emisoras como La Ser, COPE o Radio Nacional de España. Una carrera llena de éxitos y también de sustos, porque ha sufrido dos intentos de asesinato orquestados por ETA.
Médico, pero periodista de corazón
«Yo nací para la Medicina, pero degeneré para el Periodismo. Para la radio. Después de muchos años, he conseguido ser un periodista regular, pero feliz», comenzó diciendo en su discurso hace años cuando le envistieron para ser Honoris Causa. Un momento en el que también quiso alertar de que no podemos «acostumbrarnos a la falta de análisis en el periodismo actual». «El periodismo no es una verdad absoluta. Es un acercamiento a los hechos para poder contárselo a los ciudadanos con una versión respetuosa. Yo era un niño con un oído pegado a la radio», dijo.
Eso sí, aunque una parte de él estaba destinada para ayudar a los demás como médico, lo cierto es que Carlos ha asegurado que no volvería a la universidad para estudiar su carrera. «Cada vez que veo ahora los exámenes de ingreso en la universidad, sobre todo la nota que te exigen para entrar en Medicina…», dijo hace unos años, quejándose de lo casi imposible que es acceder a algunas carreras por culpa de las altísimas notas de corte. «Debí hacer un examen muy bueno de ingreso. Entonces, hacíamos exámenes de ingreso en la universidad y, particularmente, en la Facultad de Medicina. Y tuve que hacerlo muy bien porque no me lo explico, que admitieran a un tipo como yo», dijo en su programa.
En deuda con los médicos
Pero aunque Carlos no volvería a estudiar la carrera, siempre se ha sentido que debía algo al Colegio de Médicos porque gracias a sus becas pudo estudiar. «He tenido siempre una sensación de deuda permanente con la Fundación de Protección Social de la Organización Médica Colegial (FPSOMC) y al colegio de médicos porque gracias a las ayudas que me prestaron cuando yo era un chiquillo pude estudiar la carrera de Medicina», dijo en ‘Revista OMC’.
«Afortunadamente para la salud del país, nunca ejercí la medicina. Es un trabajo difícil, duro, pero inmensamente vocacional», añadió Carlos, confesando aquellos años en los que en casa no había nada de dinero tras la muerte de su padre. «Recuerdo a mi madre que era la que tenía que salir adelante todos los meses. Yo estudiaba con dos tipos de ayudas, una beca para estudiar el bachillerato que me daba el Monte Pío, y otra ayuda que me daba la de la Fundación Patronato de Huérfanos y con la que pude estudiar en la Facultad de Medicina», relató.
«No solo eran becas; eran ayudas generales que yo recuerdo con profundo agradecimiento. Sabía que tenía que sacar buenas notas o que, cuando menos, no podía meter mucho la pata, que algunas veces la metía porque no he sido el estudiante más brillante de la historia, pero, poco a poco, conseguí aprobar y, sobretodo, ahorrar el dinero justo», relató Carlos, contando el verdadero motivo por el que estudió aquella carrera, la misma que también hizo su padre (fue dermatólogo).
El periodismo, su sueño
Como a muchos jóvenes, sus padres condicionaron su decisión a la hora de estudiar. Su sueño era el Periodismo, pero la familia no iba a permitir que no hiciera la misma carrera que su padre. «No no sabía exactamente bien lo que quería hacer; a mí, la dermatología no me gustaba, pero la medicina sí. La estudié porque en mi casa no se hubiera contemplado otra cosa. Reconozco que los estudios me aportaron mucho, pero entendí que lo mejor era dedicarme al Periodismo que era lo que me gustaba y jamás me colegié», explicó en el citado medio.
«Ser periodista era lo que me entusiasmaba y, aunque estaba convencido de que mi dedicación iba a ser esta que ejerzo, decidí acabar la carrera porque las cosas que se empiezan, hay que acabarlas. Cuando aprobé la última asignatura, algo que me costó la misma vida, tuve que entrevistar al catedrático veinte veces para demostrarle que me gustaba más al periodismo que la Medicina y aquí estoy», contó.
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