La Mega Zaragoza adelanta la Navidad al 15 de noviembre



Marcelo "Chelo" García

Heraldo.es publica que en la mayoría de los países hispanoparlantes de América Latina se anticipa sobremanera la ambientación navideña; también ocurre en el entorno zaragozano con la ayuda de la emisora de esta comunidad, La Mega.

La comunidad latina asentada en Zaragoza tiene desde hace un lustro a La Mega como bandera hertziana. Marcelo ‘Chelo’ García, colombiano de Cali, lleva 20 de sus 40 años residiendo en Zaragoza. Este locutor y DJ es el fundador de esta emisora de radio que puede escucharse en el 106.5 de la FM zaragozana, con frecuencias asociadas en Logroño y Tudela, entre otras localidades españolas. En los últimos cinco años es un vehículo perfecto para las iniciativas panamericanas en el terreno emprendedor, y ejerce de galvanizadora para el ocio y las actividades escénicas.

Este lunes 15 de noviembre, como viene siendo tradición, La Mega comenzó a lanzar sus promociones navideñas y de fin de año, además de efectuar un repaso de actividades alusivas a las fiestas en las próximas semanas y programar música de Navidad en sus estilos más radiados: salsa, bachata, merengue, bolero, cumbia y ritmos urbanos (del rap al trap, el reggaetón o el dembow) como elementos destacados de la amplísima variedad de sonidos latinos.

“A esta alturas de mi vida -apunta Chelo- ya soy medio español, tras haber pasado exactamente la mitad de mi vida en esta tierra; obviamente, las raíces están donde están, y todo mi aprendizaje infantil y juvenil viene de Colombia, con lo que eso supone para las costumbres sociales. En Colombia se dice mucho en estas fechas ‘ya se siente diciembre’, porque diciembre es Navidad. Las emisoras caleñas van más allá, porque usan la frase ‘desde septiembre se siente que viene diciembre’, y es en septiembre cuando comienzan las campañas navideñas. Lo mismo pasa en otros lugares de Latinoamérica”.

La celebración de la Navidad tiene una incidencia especial en América Latina, por sentimiento y colorido. Las fiestas son un verdadero desbordamiento colectivo de alegría, especialmente en las noches más señaladas; en la última del año, de hecho, abundan los rituales de carácter ‘mágico’ para recibir como se debe a la nueva hoja del calendario y dejar atrás las tribulaciones del año que muere. En Colombia y Venezuela, por ejemplo, es tradición dar un pequeño paseo con maletas esa noche, para favorecer la posibilidad de hacer un viaje real en el año entrante. Por su parte, en Perú, Honduras y Ecuador se queman muñecos que simbolizan los malos momentos de los doce meses anteriores, a fin de dejarlos atrás, mientras que en la capital dominicana, Santo Domingo, la fiesta es en el amplísimo malecón que besa el Caribe.

Horizonte feliz
Chelo tiene una teoría al respecto de ese gran adelanto en el festejo. “Nuestros países tienen un día a día difícil, y nos aferramos al espíritu de la Navidad para tener en el horizonte algo que se aproxima con alegría. Por eso se anticipan cada vez más los gestos navideños. En Cali, cuando yo era más joven, había costumbres muy curiosas en Navidad, que no sé si seguirán tan vigentes a día de hoy; los vecinos juntaban dinero para comprar pintura y decorar su calle con motivos alegres, se hacían colores escalonados en los bordillos, y papanoeles gigantes, campanas… eso sí, bien bonito, nada de chapucerías, porque luego se premiaba a las calles mejor decoradas, algunas parecían Wynwood en Miami; eran días muy alegres. Ahora creo que está más regulado ese tema”.

En el propio núcleo familiar de Chelo se lleva a la literalidad ese amor por la decoración navideña. “Estuve visitando a mi madre en Torrero hace unos días y ya tiene la casa espectacular, con decorados que se construye ella misma; mi hermana, que también vive en Zaragoza, está en lo mismo. Parecido ocurre con varios vecinos y amigos; tener esa muestra de alegría en casa es algo que hace bien”.

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