David Felipe Arranz (Radio Intereconomía): «El periodista, por definición, debe estar siempre frente al político, no con él»

David Felipe Arranz

Roberto Resino le ha entrevistado para alcabodelacalle.es:
David Felipe Arranz no deja títere con cabeza, a izquierda, centro y derecha, en su último trabajo hasta la fecha: España sin resolver. Crónicas de la postransición (2010-2020). Premio Internacional ‘Sial Pigmalión’ de ‘Pensamiento y Ensayo’, el periodista, escritor, filólogo, maestro y amigo retrata a la casta dirigente a través de un compendio de sus artículos y crónicas más provocadoras,

Incisivo, irónico y certero como a costumbra a ser, David Felipe Arranz comparte con Al Cabo de la Calle impresiones sobre una década que abarca la crisis del 2010 y la caótica pandemia que va más allá de la salud.

  • Radio, prensa, televisión, comunicación institucional… ¿Con cuál se queda?
  • Sin duda, en el periodismo escrito, en el columnismo urgente y que le pone a uno contra las cuerdas, descansa el oficio. El periodismo es una época y el columnismo independiente es una fuerza: ambos molestan al Poder cuando se ejercen de forma íntegra.
    El resto de modalidades estaría a la misma altura, si bien ninguna de estas permanece ni será recordada por las generaciones venideras, solo el escrito. Rara es la emisora –por no decir ninguna– que no ha destruido las grabaciones de ‘El Marcapáginas, cuando he cambiado de medio: no hay ningún respeto a la cultura. Incluso en algún digital en el que he colaborado antaño, ya han borrado todos los artículos de los columnistas. ¿Dónde están?
    Y luego reconozco que la comunicación institucional me ha dado muchas alegrías. Ahora tengo la suerte de estar en el “barco” de Cultura Commodore de la mano de Suite y de Soraia Durán, y es una delicia porque es una labor 100% creativa, ya que programamos y comunicamos cultura en el mítico Commodore.
  • Vayamos al libro que nos ocupa, que hay mucha miga. ¿Cómo es para quien quiera aproximarse por primera vez y cómo lo han recibido sus lectores?
  • Este libro es muy cañero; está escrito con gracia, sí, pero es implacable, tanto como debería serlo el periodismo. Por eso no todos los colegas están dispuestos a hablar de él.
    La parte de los lectores es muy satisfactoria, porque saben que yo no soy de ningún lobby de Poder, que no me compadreo con la casta ni formo parte de ella: el periodista, por definición, debe estar siempre frente al político, no con él, y esa es la base del contrapoder, lo que algunos interesadamente han llamado el cuarto poder, que en realidad no es tal, sino un vigilante democrático de los abusos del poderoso, un mecanismo que se afianzó en el romanticismo y alcanzó su plenitud en el siglo XX.
  • ¿Qué es para usted la política actual?
  • Toda la política no es sino marketing aplicado, venta de humo, trilerismo, nada, y votamos solo “merchandising” y a fondo perdido, porque nadie sabe qué piensa en realidad esta mediocracia. Es la ignorancia hecha carne, la ambición hecha espíritu y el medro hecho comunidad.
    Me hacen gracia sobre todo los que yo llamo los ‘comunistas del opus’, riéndome de ellos por supuesto: ‘supernumerarios’ de chaletazo y familia numerosa que le rezan a la vez a Stalin y a Rockefeller. De la derechona rancia y ‘cayetana’, ya ni hablemos, porque muchos siguen viviendo de las herencias franquistas. Aquí recomiendo Los ricos de Franco, del grandísimo Mariano Sánchez Soler, para entender lo inmovilistas que son nuestras élites.
  • Hablando de élites. ¿Se ha vendido el periodismo? Si no todo, sí al menos una parte…
  • Me avergüenza ver nuestro periodismo de investigación en comparación a cómo han investigado e investigan asuntos capitales medios anglosajones, como el origen del coronavirus: The Times y The Telegraph en Reino Unido, The New York Post y The Washington Post en EE.UU., no han sufrido represiones dignas de regímenes totalitarios de colegas que se erigen en jueces y parte, cancelando a diestro y siniestro, poniendo en la frente de colegas que nos hemos hecho preguntas el sello de la Verdad, en esta neoinquisición de delatores y cómplices.
    Hacerse preguntas es sospechoso, de manera que uno ha de replicar la nota de prensa del Gabinete de Presidencia del Gobierno redactada por los negros de turno al servicio del Poder, o se es sospechoso. Lo peor de todo no es esto, que el Gobierno (el que sea, me da igual su signo) trate de controlar la opinión pública, sino el control horizontal inter pares: gente que te juzga y te censura porque tiene un complejo de Torquemada de no te menees.
    Ellos marcan las líneas rojas alineados con el Poder y el periodismo es Contrapoder: un periodista no se puede «meter en la cama» con su clase dirigente, políticos, empresarios y demás élites, sino con el ciudadano, y en España el periodismo es muy de eso, de compadrearse con todos los diputados, que ya nos han demostrado sobradamente que son la parte más prostituida de la sociedad.
  • Y qué decir de las puertas giratorias. Como Orwell con los cerdos y los humanos, quién es político y quién periodista?
  • Me parecen aborrecibles las puertas giratorias de periodismo y política: informadores que acaban de voceros y portavoces del PP y del PSOE. ¿A quiénes servían antes de venderse a sus amos? ¿A la información veraz o al argumentario de quienes pensaban que les iban a corresponder en un futuro inmediato? Me dan arcadas ver cómo sacan pecho y presumen de profesionales: para mí han invalidado toda su carrera.
  • ¿Teme que la ‘Década poco prodigiosa’ que muestra en sus textos acabe siendo una ‘década luminosa’, si la comparamos con el presente y futuro?
  • La década que va de 2010 a 2020 es decadente: hemos conquistado los peores índices de comprensión lectora. Los borradores de los últimos planes de educación son para echarse a temblar. El mileurismo ya es incluso un triunfo para muchos españoles. La homofobia y la xenofobia están presentes en nuestra vida social gracias a partidos extremistas y ultras.
    La clase media, en la que yo crecí y en la que conocí el bienestar social, casi es un recuerdo. Han desaparecido de repente los indignados del 15-M sin dejar rastro. Hemos visto alzarse con el poder a una cleptocracia, la del bipartidismo, que ha hecho negocio financiero con los fondos de los partidos. La casta política negocia el reparto del poder judicial. Hoy todos están en la calle, brindando con champán a la salud de sus votantes, que son su merienda.
  • Cunde el pesimismo, por lo que veo. Pero eso es muy español también. ¿Sobreviviremos, como decía Bismarck?
  • No es pesimismo, es realismo costumbrista y autoironía. Me fascina este país nuestro y me identifico mucho con Manuel Chaves Nogales, porque se puede ser progresista en las ideas y conservador en las costumbres. Sobrevivir vamos a sobrevivir, pero aquí deberíamos preguntarnos cómo.
    Estuve manteniendo una conversación interesantísima sobre la maldad humana con una eminencia científica en enfermedades respiratorias, que sabe más de esto que yo, hace unas semanas: su diagnosis sobre la temperatura ética de nuestra sociedad no es demasiado halagüeña, vista la insolidaridad colectiva y temeraria durante la pandemia.
    Solo nuestro siglo XXI ha decidió prescindir de la solidaridad y la empatía y ha construido un mundo virtual y completamente falso, de supuestos “amigos” online y en el que hasta el amor está en peligro. Y en el columnismo se expresa con comodidad el periodista moderno alzando su voz para contar todo esto.
  • Ya que estamos en la sección de Cultura. ¿Qué importancia le da?
  • Toda. De hecho, muchos de los problemas sociales que estamos sufriendo se deben a esta pueril corriente del adanismo que invade todo. En una sociedad bipolar como la nuestra, donde unos pocos hacen mucho ruido y buscan etiquetarte de rojo o de facha, los matices y el sosiego son más necesarios que nunca, y eso lo hace la cultura.
    Mis modelos, con los que tengo la suerte de trabajar y de aprender, son periodistas y comunicadores como Íker Jiménez en el periodismo de investigación y la televisión, porque es un maestro absoluto e independiente; Moisés Rodríguez del Canal 24 Horas de TVE en su elegancia, en cómo hace las cosas y en su afán por dar el dato exacto, o Carlos Aganzo, de El Norte de Castilla y Vocento, en ese maridaje tan humano del columnismo y la literatura.
    Tuve el mejor de los maestros con César Antonio Molina cuando me enfrenté por primera vez a las ondas, y eso no se olvida. Luego, aunque no trabaje con ellos, sigo de cerca todo lo que hacen Ángel Antonio Herrera, Rosa Montero, Jesús García Calero, Sergio Vila-Sanjuán, Guillermo Busutil, Charo Ramos, Antón Castro…

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